ROSITA VARGAS MÉNDEZ: LUZ, TALENTO Y PASIÓN POR TACNA
Marden Rojas
La señorita Rosa Vargas Méndez, tacneña, maestra en bibliotecología, declamadora incomparable y pintora de prestigio internacional, fue una mujer excepcional que dejó una huella imborrable en quienes la conocimos. Su belleza se combinaba con una inteligencia y profesionalismo que brillaban en cada palabra que pronunciaba y en cada pincelada que plasmaba en sus obras. Un testimonio de su talento, se exhibe con orgullo en la Catedral de nuestra ciudad heroica. Pero más allá de su talento, amaba a su Tacna querida y a su gente sin distinción alguna. Su corazón se volcaba en cada iniciativa que apoyaba, en cada sonrisa que compartía y en cada gesto de cariño que regalaba.
Tuve el privilegio de conocerla en un evento organizado por el INIDE, que se llevó a cabo en el Centro de Convenciones de Huampaní (Lima) en junio de 1982. En dicho certamen participamos los representantes de los Centros Departamentales de Documentación e Información Educacional de todo el país. Era un proyecto promovido por la Organización de Estados Americanos (OEA) con la finalidad de promover un futuro mejor para la educación peruana. Para mí fue un honor representar a Tacna, gracias a la confianza que me brindó el entonces director departamental de Educación de Tacna, doctor Víctor Manuel Soto Baltazar (+) a quien siempre agradeceré la oportunidad.
Fue en ese espacio donde conocí a la señorita Rosa Vargas Méndez, y su presencia marcó profundamente mi primera experiencia fuera de Tacna como profesional de la Educación. Durante la elección de la mesa directiva del evento, Rosita, con voz firme y segura, propuso mi nombre para cada cargo (presidente, secretario y relator). En los dos primeros cargos, como era obvio suponer, me ganaron dos experimentados maestros de Arequipa y Trujillo, respectivamente. Cuando me propuso para relator, no hubo necesidad de elección, ya que la mayoría optó por aclamación la propuesta de la señorita Rosa Vargas Méndez. Cuando después le pregunté por sus propuestas reiteradas, sus palabras: “Hijo, eres tacneño, y un tacneño nunca debe pasar desapercibido a donde vaya”, quedaron grabadas para siempre en mi corazón.
Meses después, me escribió una carta en respuesta a la que yo le había enviado: "Me siento orgullosa de lo que has conseguido y deseo que sigas adelante (…) Por el momento no hay posibilidades de viajar allá, pero te aseguro que estaré atenta en todo lo referente a Tacna y a tu labor que tanto me interesa”.
Mi labor en el CEDDIE se vio interrumpida por apetitos políticos de algunos militantes acciopopulistas que llegaron a la DRET y no dudaron en tomar el proyecto para destruirlo, no sin antes vaciar los estantes de libros y publicaciones nacionales e internacionales de vanguardia sobre educación. Fue un acto doloroso que tampoco olvidaré, y que me recuerda el compromiso de la señorita Rosa Vargas con la educación y su amor por Tacna.
Saludos a los paisanos, Rosita. Ya pronto nos volveremos a encontrar, al borde de una mañana eterna, ¡desayunados todos! Como dice el doctor Vallejo.
Mi homenaje más sentido para quien en vida fue Rosita Vargas Méndez, y que el Padre Celestial la reciba en su reino con la misma luz y calidez que ella siempre irradió en la tierra.
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