VALDELOMAR Y EL CABALLERO CARMELO EN LA ETERNIDAD
Marden Rojas
El 3 de noviembre se recordaron 105 años del fallecimiento del gran Abraham Valdelomar Pinto (Ica, 1888 - Ayacucho, 1919), periodista, cronista, ensayista, dibujante, dramaturgo y poeta de renombre no solo en el Perú sino en el ámbito de la lengua española por su "espléndida brillantez verbal y la creatividad precoz".
Para el historiador Jorge Basadre, considerado el Hermano Mayor de los tacneños, Abraham Valdelomar, fue "la persona más inteligente que había conocido" (Szyszlo). Los críticos literarios destacan "la versatilidad de Valdelomar como escritor, su capacidad de abarcar diversos géneros, su influencia en la evolución de la literatura peruana, su notable contribución a la narrativa cuentista y su papel como puente entre el modernismo y el postmodernismo".
Según la profesora Mirna González, el cuento "El caballero Carmelo" escrito en 1908 por Valdelomar, se ubica en la prolongación de la estética del siglo XIX, cuando en el mundo se buscaba nuevas formas para alcanzar el naturalismo, el simbolismo, el esteticismo y el psicologismo. En ese contexto se ubica el maravilloso cuento del peruano, junto a obras de la talla de: "En busca del tiempo perdido" del francés Proust, "La montaña mágica" de Mann, "El discípulo del diablo" del irlandés B. Shaw, "Seis personajes en busca de un autor" de L. Pirandillo, representante del género dramático italiano, etcétera. Es el inicio de la ruptura tradicional, manifiesta la educadora tacneña.
Abraham Valdelomar murió a la temprana edad de 31 años, cuando se desempeñaba como diputado por Ica. Manual Miguel del Priego, en su libro "Valdelomar/El conde plebeyo", narra los últimos días del escritor nacional. "Junto con sus numerosos colegas, Valdelomar tomó en Desamparados el tren a Huancayo, la mañana del lunes 20 de octubre de 1919. Al parecer, ya cerca de Ticlio fue víctima del soroche, por lo que llegó a su destino en malas condiciones".
De acuerdo a lo señalado por el cronista de La Reforma, citado por Priego, desde el instante en que los médicos de la sanidad militar le vieron, diagnosticaron que el caso era grave y fue trasladado a una casa contigua al hotel donde se hospedaba. El enfermo empeora, le sobreviene fuerte ronquera, luego pierde el conocimiento y cinco minutos después traspone el umbral de la vida. Valdelomar expiró en los brazos de Enrique Gamarra, compañero de promocion del colegio Guadalupe y colega parlamentario. Cuatro semanas más tarde, el cuerpo embalsamado fue trasladado a Lima por petición de la familia. Sus restos reposan en el cementerio Presbítero Maestro". Otras versiones de la muerte de Valdelomar, son producto de mentes enfermizas, propias de la vulgaridad burguesa, aclara el autor del libro.
"El caballero Carmelo", máxima obra de Valdelomar, es un cuento que destaca los valores de la lealtad, el honor, la valentía, la amistad y la dignidad. Carmelo, el gallo protagonista, está siempre dispuesto a luchar pese a la adversidad, incluso a costa de su propia vida. Nunca se deja humillar y lucha por su libertad.
Por otra parte, la obra nos habla sobre la crueldad de la sociedad, especialmente con los más débiles y desposeídos. Es una obra magistral, casi perfecta, que nos invita a reflexionar sobre la importancia de los valores morales y la lucha contra la injusticia.
En el siglo XX fue lectura obligatoria en los colegios nacionales junto a Paco Yunque de César Vallejo y el Mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría. Hoy casi no se les lee y esto refleja la precaria situación actual de nuestra educación y una lamentable desconexión con la riqueza cultural y literaria del Perú.
"Carmelo, mi Carmelo, mi gallo de pelea, mi amigo, mi hermano...:
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