2025: ¿CONSOLIDACIÓN ECONÓMICA O CONSOLIDACIÓN DE LA DESIGUALDAD?

Marden Rojas

El gobierno de Dina Boluarte ha declarado el 2025 como el “Año de la recuperación económica y consolidación de la economía peruana”, sin embargo, no detalla cómo se lograrán esos objetivos. El Decreto Supremo N°149-2024 se limita a anunciar la continuidad de las políticas de inversión y estabilidad macroeconómica, lo que se interpreta como una reiteración de más de lo mismo.   

Una economía que solo exporta materias primas, dependiente de los precios internacionales y sin participación del Estado, no puede consolidarse si antes no se diversifica y fomenta el crecimiento y desarrollo, atraiga inversión, promueva la innovación y reduzca la descomunal desigualdad económica. La inversión en educación e infraestructura es crucial para crear una fuerza laboral calificada para salir del subdesarrollo y dependencia. 

Sin intervención del Estado sectores estratégicos  como los señalados así como la tecnología, energía, agricultura, salud, turismo, etc. no reciben el apoyo necesario para desarrollarse. Las empresas pueden enfrentar dificultades para competir a nivel internacional y la ausencia de regulación afecta la economía del país. 

Hablar de consolidación económica en el Perú es una farsa cuando CEPAL nos ubica entre los países con mayor pobreza y pobreza extrema. (30%). La agricultura, según el INEI, ha caído un 1.7%, la manufactura ha producido 3% menos que en 2022 y el empleo ni siquiera ha llegado al 1%, lo que significa que 9 de cada 10 peruanos no encuentra trabajo. Es una vergüenza que el gobierno pretenda vender el cuento chino de prosperidad cuando la realidad es tan desalentadora. 

Los gobiernos neoliberales y corruptos que hemos padecido y padecemos "Nos mean y nos hacen creer que es lluvia” (Eduardo Galeano) y la realidad del Perú parece confirmarlo. 

Dina Boluarte en su mensaje navideño, aseguró que el país está “posicionado en el camino del desarrollo” y que “cada vez hay más compatriotas que gozan de los beneficios de una economía más sólida", cuando la realidad es muy diferente. 

Para el economista Pedro Francke, los únicos beneficiados por las políticas actuales son el núcleo minero, financiero y agroexportador, "la nueva oligarquía peruana". Esta situación nos recuerda que el camino para lograr el progreso como decía Galeano, está lleno de engaños y falsedades. Por eso, en las próximas elecciones, antes de decidir el voto, tenemos que hacer memoria - mucha memoria - por el bien del Perú. 

Una encuesta realizada recientemente por La República sobre la percepción de la situación económica del país, revela una realidad muy diferente a la que describe Dina Boluarte. Los encuestados señalan que, en lugar de un desarrollo económico, se observa un aumento del costo de vida, un crecimiento de la economía informal y la ausencia de nuevas oportunidades laborales. La realidad misma desmiente la narrativa de prosperidad que intenta hacer creer el gobierno títere coludido con el mercantilismo.

Según José De Echave, el Presupuesto de la República 2025, impone una pesada carga a los peruanos de a pie. El presupuesto incluye “iniciativas, tanto del Ejecutivo como el Ejecutivo, que afectan la capacidad para recaudar ingresos tributarios y generan nuevas obligaciones de gasto público”. Esta situación, según el economista, significa que los peruanos tendremos que cargar con una mochila más pesada en 2025, "mientras los beneficios se concentrarán en sectores específicos”. 

Los expertos coinciden en que el modelo económico peruano necesita una profunda revisión. La falta de diversificación, la incapacidad para generar suficiente empleo de calidad y la influencia de intereses particulares, son solo algunos de los problemas que lo aquejan. Este modelo, además, ha generado una alta desigualdad, ha mantenido deprimidos los salarios y pensiones, niega derechos sociales y laborales fundamentales y ha abandonado la educación y salud de la mayoría de peruanos.

Para colmo, se exonera de impuestos a lo agroexportadores por millones de soles. Es urgente una reforma tributaria que apunte hacia los que más ganan y que nadie en el país goce de exoneraciones y beneficios tributarios como las mineras, los casinos, las universidades privadas y la lista sigue, gracias a los lobbies que se cocinan en el congreso de delincuentes.   

No podemos resignarnos a vivir en un país donde la riqueza se concentra en pocas manos, mientras que la mayoría lucha por sobrevivir. Depende de nosotros que la igualdad de oportunidades sea una realidad y la justicia social un derecho fundamental para todos.

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